Subir
la colina con la urna blanca de la bella señora./ El alma y los pies
tropiezan con piedras, resbalan/ con cenizas, se hieren con espinos./
En la cumbre dejamos que la urna descienda hasta/ la puerta de la
iglesia./ Una de las hijas quiere ser el cadáver./ Los parientes dejaron
de llorar cuando el niño/ comenzó a tocar el órgano./Ha regresado el
señor que abre la puerta de las urnas./ "Vuestro cadáver se ha
disminuido -nos dice-/ Ya no tiene corazón, ni matriz./ Su vientre se
alimenta de pelos de cabra./ Ella me acompaña, yo la quiero mucho.-/
Antes de irnos la hija cubre la urna blanca/ de la bella señora con las
mantas de mi lecho.
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