Poesía y conocimiento

 


Recuerdo que Enrique Arenas, en clases, nos decía que la poesía era un instrumento de conocimiento. Y supongo que crecí con esa idea rondándome, convencido de que lo era y de que, en efecto, el mundo y sus relaciones se hacían más comprensibles y aprehensibles si lo veíamos y sentíamos a través de la poesía, con los poemas, como tentáculos, como manos, como brazos que van al mundo, a la realidad y retornan, sorprendidos. Algo así.



El punto es que, en el taller que estamos dedicando a la Odisea —para más señas, los sábados en la mañana, en la Biblioteca Pública María Calcaño—, leyendo un artículo de David García Pérez*, académico pero no desangelado, titulado Invocar a la musa, hay una hermosa explicación de eso que nos decía Enrique y que estoy seguro de que a algo así exactamente se refería, pero que en el camino de ayer a hoy había olvidado, y he aquí y ahora que se ha hecho presente: luminoso, perfecto. Resulta que las musas, las que nos acompañan en el proceso de creación, conocen el pasado, el presente y el futuro, nos dice/recuerda David:

«Ahora bien, el conocimiento del pasado, del presente y del futuro es una fórmula para señalar la conjunción de mêtis (inteligencia) y mnéme (memoria), según hemos tratado de explicar, pues como tal aparece a lo largo de la poesía griega y de otras formas del pensamiento como la historia y la medicina...»

Es así como el vate, el adivino y el poeta —puentes entre la divinidad y los mortales— cantan el pasado, el presente y el futuro, y por lo tanto tienen la capacidad de conocer los tres tiempos del destino al revelar lo que ha vivido, al estar en el tiempo presente y al predecir lo que habría de vivir. Esto lo tomaría Heródoto como fórmula del método historiográfico y serviría igualmente para el pronóstico del médico hipocrático, como «resultado de la secuencia que implica conocer el pasado para saber la enfermedad del presente y vislumbrar la salud del futuro».

Y para cerrar esta pequeña mención, resuena Enrique diciéndonos, en algún aula convertida en gymnásion: «Esta fórmula poético-religiosa pasó diversos estadios textuales hasta llegar a una especie de método científico, lo que prueba su esencia en cuanto sabiduría».

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* Invocar a la Musa: ritualidad y sabiduría en la antigua épica griega, publicado en la Revista NOVA TELLVS, (41/2, Julio-Diciembre, 2023, pp. 63-79)

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